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2007-03-30 MARQUITOS Recibo este inquietante email de mi amigo Marcos:
Hola egoitz, por cierto,
deja de llamarme tontín,
mamón, bueno... espero
que Y tiene razón, he estado evitando a todo el mundo: es lo que tiene cambiar de vida... Y es lo que tienen años de experiencia tratando de puta pena a la gente. Le escribí para ver cómo le iba, saber si andaba por Bilbao y proponerle que me mandara alguno de sus poemas (uno en concreto) para meterlo por aquí. Dios... no sé por qué me siento tan culpable. En fin, ahí va Verano sin fin, de Marcos Binder:
Desde la arena Tendré que llamarle, a ver si ha alcanzado un nuevo estadio de conciencia... Parece que sí, ¿no? Más cosas... Dibujé este vasco tan risueño en el 98 (en Mondragón, con mi primer portátil y una tableta genius super guarra, por cierto), utilizando un monigote que diseñé como portada para la maqueta de unos catalanes. El CD, creo, salió; pero no con mi diseño. No sé si no les gustó o es que me columpié demasiado. Las dos cosas, digo yo. No recuerdo el nombre del grupo... Coño, no recuerdo qué he desayunado siquiera. Pero ya es viernes y todo me da igual. Y tú deberías estar, también, pasando de todo, matando ese nervio... Y si no puedes, si te sientes un poco imbécil, piensa que siempre hay algún miserable que lo tiene peor que tú.
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2007-03-29 PS3
No comment. Me las piro a sobar.
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2007-03-28 PIRATAS Mientras chateaba con mi amigo Alex por el messenger, y nos intercambiábamos monigotes y demás, he encontrado esto que me mandó, concretamente, el 24 de enero del año pasado. Versiones de prueba de cuatro personajes para Yo, pirata; material que se me pasó incluir en la página y que ahora coloco aquí, con sabia maestría. Es una lástima que el proyecto no avance. Reconozco que me pudo la ambición y esta extraña obsesión por crear más y más personajes y complicarlo todo tanto. Por la parte que me toca, mea culpa; así se aprenden las cosas; trataré de ser más certero en el futuro. De todos modos, sigo creyendo en la historia: me divierte, disfruto con las infinitas posibilidades que ahora mismo tengo/tenemos abiertas... Y el final que tengo planeado para esta panda de cabrones es cojonudo... La verdad, no sé si podré resistirme; seguro que acabo utilizándolo para otra historia (de hecho, la que estoy preparando con Haritz es firme candidata). Escribir, aunque sean guiones por encargo, es una actividad útil. Me sirve, más allá de lo económico, para conocerme. Por ejemplo, en este caso particular... mmm... Cuando me planteé abordar de lleno el tomo de Tortuga, lo que quería (mi planteamiento inicial radical) era escribir la historia de un chaval que lo deja todo para rescatar a su novia secuestrada... convirtiéndose, de paso (o no), en un pirata... Pero no hubo manera; comencé con un prólogo, que se fue extendiendo y... bueno, parí la historia de un capitán, veterano y sanguinario, que decide correrse una última juerga antes de dejar la mala vida y decidirse a ir a rescatar a una mujer de la que, supuestamente, se acaba de enamorar. Por lo que parece, de algún modo, retrasé el tema de la chica y me solté un poco la melena. Qué cosas... ¿siempre escribo sobre chicas secuestradas? Pueeess... no sé, igual sí. Hay quien sólo pinta cuadros de gordas o hace cuentos de borrachos... Eso es lo de menos; dentro de poco, todos estaremos muertos.
Por otro lado, ¿qué coño me pasó para cambiar tanto mis planes? Óscar y yo llevábamos meses planeándolo todo; teníamos cientos de páginas escritas, notas, esquemas... Igual me acojoné; igual es que no quería presentar mis cartas tan temprano; igual estaba harto del protagonista antes de empezar... No sé, probablemente fueron las páginas de prueba que estuvo dibujando Kepa: me gustó Nathan. Y todo cambió. Y yo diría que a mejor. Si éstos no hubieran empezado a dibujar todavía hoy estaría dándole vueltas al tema, creando líneas paralelas, nuevos ambientes y finales alternativos... Ay... Fue una época muy interesante. Creo que todos estuvimos muy a gusto currando, en Pit-A-Pat y, la verdad, no sé si se volverá a repetir una situación similar... pero estaría bien. Estaría bien dejarse de tanto habría que hacer y ponerse, de nuevo, un poco las pilas... o tú me dirás... Y es que, el otro día, pasé por Joker y me entraron unas ganas locas de retomar alguno de los proyectos que tengo por aquí estancados. Hostias, se publica muy poco material decente... De hecho, estoy por ponerme a dibujar y todo... No desfallecer. Y en ésas estamos; a ver si me ventilo un par de asuntos y me centro en lo verdaderamente interesante. Hay que aprovechar un poco este tiempo que se nos ha dado.
Es probable que, en breve, cuelgue aquí un par de borradores de guión (Antigua y Barbados) por si te interesa saber hacia dónde se dirigen estos machotes. Doce y media pasadas. Gabon.
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2007-03-27 CORTAZAR Un breve cuentito (texto completo, oiga), para ilustrar qué es la metalepsis, que no tienes ni idea, por el amor de Dios... Continuidad en los parques, de Julio Cortazar:
Había empezado a leer la novela
unos días antes. La abandonó por
negocios urgentes, volvió a
abrirla cuando regresaba en tren
a la finca; se dejaba interesar
lentamente por la trama, por el
dibujo de los personajes. Esa
tarde, después de escribir una
carta a su apoderado y discutir
con el mayordomo una cuestión de
aparcerías, volvió al libro en
la tranquilidad del estudio que
miraba hacia el parque de los
robles. Arrellanado en su sillón
favorito, de espaldas a la
puerta que lo hubiera molestado
como una irritante posibilidad
de intrusiones, dejó que su mano
izquierda acariciara una y otra
vez el terciopelo verde y se
puso a leer los últimos
capítulos. Su memoria retenía
sin esfuerzo los nombres y las
imágenes de los protagonistas;
la ilusión novelesca lo ganó
casi en seguida. Gozaba del
placer casi perverso de irse
desgajando línea a línea de lo
que lo rodeaba, y sentir a la
vez que su cabeza descansaba
cómodamente en el terciopelo del
alto respaldo, que los
cigarrillos seguían al alcance
de la mano, que más allá de los
ventanales danzaba el aire del
atardecer bajo los robles.
Palabra a palabra, absorbido por
la sórdida disyuntiva de los
héroes, dejándose ir hacia las
imágenes que se concertaban y
adquirían color y movimiento,
fue testigo del último encuentro
en la cabaña del monte. Primero
entraba la mujer, recelosa;
ahora llegaba el amante,
lastimada la cara por el
chicotazo de una rama.
Admirablemente restallaba ella
la sangre con sus besos, pero él
rechazaba las caricias, no había
venido para repetir las
ceremonias de una pasión
secreta, protegida por un mundo
de hojas secas y senderos
furtivos. El puñal se entibiaba
contra su pecho, y debajo latía
la libertad agazapada. Un
diálogo anhelante corría por las
páginas como un arroyo de
serpientes, y se sentía que todo
estaba decidido desde siempre.
Hasta esas caricias que
enredaban el cuerpo del amante
como queriendo retenerlo y
disuadirlo, dibujaban
abominablemente la figura de
otro cuerpo que era necesario
destruir. Nada había sido
olvidado: coartadas, azares,
posibles errores. A partir de
esa hora cada instante tenía su
empleo minuciosamente atribuido.
El doble repaso despiadado se
interrumpía apenas para que una
mano acariciara una mejilla.
Empezaba a anochecer.
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2007-03-26 NOOTEBOOM No sucede muy a menudo que un libro (contemporáneo) sea la rehostia. Lo conocí gracias a un ensayito que leí hace ya casi cuatro años (¡!): El mal, o el drama de la libertad se titulaba. Ahí, el bueno de Safranski hablaba de una novela con un título un tanto perturbador: Una canción del ser y la apariencia, que tuve que comprar, claro. Y está bien; es uno de esos libros que te lees en una tarde y que se te quedan ahí, no sabes dónde, instalados... El tío, Cees Nooteboom, escribe... bien. Escribe de puta madre. Durante una de mis visitas a Barcelona (ahí sí que tienen cientos de librerías cojonudas) me dediqué a recopilar material de este chavalote y, en una tiendecita a la altura del barrio de Gracia, regentada por una venerable anciana, lo encontré: La historia siguiente; Ediciones Siruela. "Eres la primera persona que lo compra sin que se lo recomiende yo", me dijo la señora. "¿Está bien, entonces?", pregunté. "Ay...", suspiró ella poniéndose la mano en el pecho. Lo he comprado ya cinco veces; es el eterno regalo. No vale para todo el mundo, claro; es lo que tienen las cosas extraordinarias... Como suele decir mi primo Josu: "qué sabrá un cerdo lo que es chocolate" pero, si te gusta la literatura, sabes quién fue Sócrates (el futbolista no, el otro) y alguna chunguelis te rompió el corazón... Si quieres que te abracen el alma, prueba con esto. Lo he comprado ya cinco veces. Y pienso seguir haciéndolo.
Herman Mussert, un profesor neerlandés de lenguas muertas, se acuesta en su tranquilo apartamento de Ámsterdam y amanece, al día siguiente, en la habitación de un hotel de Lisboa. Al despertarse, su primera sensación no es de sorpresa, sino que siente un extraño escalofrío por la posibilidad de ser otro y por la hilarante probabilidad de estar muerto. El hombre de Ámsterdam tal vez esté muriendo, pero el de Lisboa contará la historia de su vida y la de las dos mujeres que fueron importantes en ella. Éste será el inicio de esta breve novela, llena de inteligencia y sabia ironía, sobre el sentido que tienen las metamorfosis y la muerte, tanto para el mundo de los clásicos grecolatinos como para el pensamiento científico. Y ya está bien por hoy.
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| 2007-03-25
MADURANDO: NO PASA NADA A principios de los noventa, mi amigo Aitor Bergara me confesó, yendo hacia la ikas, que había estado reflexionando y que se consideraba -a sí mismo -una mala persona (sic): "no puedo evitar reírme si veo caerse a una vieja" -dijo. Ésa fue una de tantas conversaciones banales que tendría que haberse borrado de esta mierda de cabeza gracias a tanto gintonic y demás alquimia... Pero no. La tengo grabada a fuego. Y, es que, coño, es difícil enfrentarse a uno mismo; ya sabes, abrir ciertos cajones y mirar dentro; ahora entiendo las premisas que pactamos mi amigo Haritz y yo, cuando empezamos a currar en la Historia Macabra (título provisional, espero). Joder, es que yo también me parto si veo a un anciano romperse la crisma. Al menos eso pensaba yo. Bajaba esta tarde por Mugarra, en Getxo, tras haber salido a buscar cebolletas para Doña Antojos, cuando he visto un tío, joven, resbalarse y darse un buen hostión junto a su coche. Me he acercado a ver si necesitaba ayuda mientras alguien, a mi espalda, preguntaba "¿te has caído, Andoni?". Él me ha mirado, no sé si creyendo que era yo quien preguntaba, y levantándose me ha dicho: "no pasa nada, no pasa nada". Y he seguido mi camino, disfrutando del sirimiri, alucinado por no haberme reído; por no haber sentido ganas... y no sólo por el tarrazo que se ha jamado el nota (cosa fina), sino porque su respuesta me ha recordado a todos los negros que nos encontramos en Gambia (Noviembre 2006), que te abordaban sonrientes, soltando su eslogan en perfecto castellano: "¡Gambia, no pasa nada, no pasa nada!" Y he recordado el vídeo que grabó Izaskun: Yusupha, nuestro taxista favorito, que se empeñó en regalarnos media docena de caracolas de recuerdo. Así hacen las cosas en la África subsahariana:
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| 2007-03-24 A LAS DOS SERÁN LAS TRES Llegó el sábado. Y no llueve. Tremenda alubiada que me acabo de ventilar con los viejis. Antes de la obligada siesta, reviso el correo: poca cosa interesante. Por poner algo, ahí va un vídeo, cortesía de mi amigo, el siempre loco Juanito Trip:
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| 2007-03-22
LOSING TIME Pronto serán las dos de la mañana y, en lugar de adelantar el guión para Alex (que ya me vale), estoy perdiendo el tiempo con los vídeos que encontré en el disco duro; ya sabes, los que grabé con mi viejo teléfono móvil. Total, que he pillado un par de 3gp´s; los he convertido a avi (porque si no, no hay manera); he elegido la quinta, de las Variaciones Goldberg (interpretadas por Glenn Gould, en Salzburgo, en 1959, casi nada); lo he pegado todo malamente y he metido todos los efectos que me ha dejado el Movie Maker (a este paso, tendré que aprender a usar el Premiere)... Y, todo esto, mientras veo el capítulo de hoy de Sexo en Nueva York, le doy vueltas al hecho de que voy a ser padre y me planteo si voy a echar de menos esta habitación...
En fin, espero que a Eguz no le moleste estar aquí metida.
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2007-03-21 NO TE
SALVESNo te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo. Como no, Benedetti. Esta tarde, antes de quedar con Eguz, que andaba peleándoselo en la Asociación, me he dado un garbeo por el (¿la?) fnac, a ver si, por casualidad, estaba por ahí mi colega Óscar, que curra en el segundo piso, y así pasar el rato disertando y poniéndolo todo a parir, ya sabes, como debe ser. Eh... Y eso: no era la primera vez que entraba al sitio este, claro, y he estado también en los de Madrid y Barcelona y... en fin, no sé... Nunca me ha acabado de convencer... Y hoy lo he visto claro: de algún modo, la impresión que me llevo es la de estar siendo estafado... otra vez. Me da igual que te garanticen el precio mínimo, ese diseño pretendidamente enrollado y el tufillo cultureta: son la misma mierda. Venden los mismos putos libros superventas y basura fascistoide que en cualquier otro megacentro; son McDonalds. Yo, soy idiota, claro, y no he podido evitar salir de ahí con: Mr. Punch, de Gaiman y McKean; Desgarradura, de Cioran y Elogio de la transmisión, de Steiner. Ah, y de regalo, Cuentos y novelas de Bilbao... que no pienso abrir, por supuesto. Mmm... se lo regalaré a mi madre. Y, ya te digo, con tal cara de imbécil, me he plantado en Urrestarazu, he pillado un par de palmeras de chocolate y me he ido paseando por la Gran Vía, reflexionando sobre cómo nos la cuelan esos gigantescos hijos de perra; contratando chavales por cuatro putos duros, no me jodas, por Dios; vendiéndonos toneladas de guano; enormes televisores planos, que se ven de puto culo, blu-ray, i-pod, megapixels, otra temporada de Los Serrano, conciertos de/para subnormales y carnés de socio... Somos basura. Somos basura. Y lo saben. A partir de ahora, compraré mis libros en la tiendita que han abierto mi amigo Jokin y su novia, Teresa. Mucho más entrañable, cojones... Y ahora, a trabajar. Sonríe un poco, joder, la hostia, me cago en la puta... En cuanto salgo a la calle, al ver a la gente, exterminación es la primera palabra que me viene a la mente. Cioran
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| 2007-03-20 PESSOA: UN
COMIENZO Voy a quedarme sopa, así que ahí va el primer párrafo de la autobiografía sin acontecimientos del Libro del Desasosiego: Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creencia en Dios, por la misma razón por la que sus mayores la habían tenido -sin saber por qué. Y entonces, como el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes escogió a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso ni abandoné a Dios tan ampliamente como ellos, ni acepté nunca a la Humanidad. Consideré que Dios, siendo improbable, podría existir, pudiendo por lo tanto deber ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto a la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me pareció siempre una revivificación de los cultos antiguos, donde los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.
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| 2007-03-18 BIDEZABAL-MOYUA Ayer, sábado, de camino a San Mamés, grabé a Eguz hablando por el móvil (hablando bastante, por cierto)... Luego lo pegué todo, le puse un tema que utilizó Pepsi hace años para uno de sus anuncios (de Undrop, me parece) y me salió otro de estos vídeos inacabados que tanto me divierten.
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| 2007-03-15 SARTRE AL RESCATE A veces me planteo para qué seguir trabajando de guionista... Es un trabajo en el que te pagan tarde y mal; las putas productoras se saltan los acuerdos y desaparecen en cuanto has hecho el curro: no pillan el teléfono, no contestan los emails... No sé de qué cojones se creen que tenemos que vivir... Al final, si tienes suerte, te dicen que la cosa está jodida y que vas a cobrar la mitad porque no han conseguido coproductor o no han llegado no sé qué ayudas que, se supone, tenían amañadas. Siempre hacen la misma mierda; cómo cojones pretenden que interese a nadie. Este país es un asco. Y te jodes. Y ya está. En fin, cuando el Mal Rollo ataca, es bueno dejarse aconsejar por los muertos: Escribo siempre. ¿Qué otra cosa habría que hacer? Nulla díes sine linea. Es mi costumbre y, luego, es mi oficio. Durante mucho tiempo consideré que la pluma era una espada: ahora conozco nuestra impotencia. No importa: hago libros, los haré; hacen falta; y sirven, a pesar de todo. La cultura no salva nada, ni a nadie, no justifica. Pero es un producto del hombre: éste se proyecta, se reconoce allí; este espejo crítico es el único que le ofrece su imagen.
Muy bien. Pero no me mires así, coño, que no es para tanto. Eso era, prácticamente, el final de Las palabras.
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| 2007-03-13 MARTES Y TRECE En 2001 celebramos el cumpleaños de mi amigo Bernat en un frontón cubierto, al lado de su casa. Entre otras cosas, yo pinté un mural y el bueno de Berni colgó poemas del techo, propios y ajenos. No voy a extenderme ahora en describir cómo se desarrolló la fiesta; eso está en mi diario de mano y algún día trascenderá. Sólo quiero aprovechar para anotar que, cuando nos fuimos, al día siguiente, me regaló una de Fonollosa porque, dijo, le recordaba a mí. Cosas que pasan. Hoy he comprado el libro en cuestión, Ciudad del hombre: Barcelona. CARRER DE GIRONA Es difícil vivir. Es muy difícil. parece que los otros nunca saben lo que deben hacer, decir... Se portan como actores que ignoran hasta el tema y lo equivocan y estropean todo. O a lo mejor soy yo quien se ha adentrado en alguna obra cuyo asunto ignoro y aquello que hago y digo no concuerda con la trama que expone la otra gente. Por eso necesito mucho tiempo. Tengo que reconstruir cada jornada el mundo que destruyen los demás. Y estudiar cada noche las razones por qué las cosas salen de otro modo a como las tenía bien planeadas. Y debo preparar con gran cuidado lo que yo haré y diré al día siguiente. Y lo que harán, dirán, también los otros. según las situaciones que programo. Mas no sucede igual a lo previsto. Por eso necesito estar a solas. Necesito estar solo mucho tiempo. Tengo que reconstruirme cada día mi mundo, que destruyen los demás. Y, volviendo al tema de ayer, merece la pena recordar este vídeo tan cachondo y alegrarnos un poco el día, hostias...
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| 2007-03-12 ROUND ONE... Madre de Dios, la que se nos viene encima...
Acabo de leer por ahí que los autores (sic) piden que se aplique un canon de 16 euros por impresora (y 19 por fax). Tócate los huevos. Yo, por si acaso, voy a comprar una tonelada de din-A4, ya sabes, como inversión.
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| 2007-03-11 KUNDERA Acabo de llegar a casa, cansado, contento y febril. Ya sé que tengo mucho trabajo atrasado, que hay que espabilar... Y cuentan que, bajo esta montaña de papel y tareas pendientes, hay una mesa que debería rescatar, poner cada cosa en su sitio y organizar un poco esta vida. Peeero... Mañana empiezo. Ahora, con calma, cojo un libro al azar, lo abro y copio este capítulo: 17. Las ventanas de la estación están adornadas con tiestos con begonias. Mirek paró el coche. Está sentado al volante mirando la casa, la ventana y las flores rojas. De un remoto tiempo olvidado le llega la imagen de otra casa blanca cuyas cornisas se enrojecían con las flores de las begonias. Es un pequeño hotel en un pueblecito de montaña durante las vacaciones de verano. En la ventana, entre las flores, aparece una gran nariz. Y Mirek, con sus veinte años, mira hacia arriba a esa nariz y siente dentro de sí un amor inmenso. Quiere apretar rápidamente el acelerador y huir de ese recuerdo. Pero yo no me dejo engañar esta vez y llamo de vuelta a ese recuerdo para retenerlo. Repito: en la ventana, entre las begonias, está la cara de Zdena con su enorme nariz y Mirek siente dentro de sí un amor inmenso. ¿Es posible? Claro. ¿Por qué no iba a serlo? ¿O es que el débil no puede sentir por feo un amor verdadero? Le cuenta como se rebeló contra el padre reaccionario, ella despotrica contra los intelectuales, tienen ampollas en el trasero y se cogen de la mano. Van a las reuniones, denuncian a sus conciudadanos, mienten y se aman. Ella llora la muerte de Masturbov, él gruñe como un perro rabioso sobre el cuerpo de ella y no pueden vivir el uno sin el otro. La borró de la fotografía de su vida, no porque no la hubiese amado,sino, precisamente, porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella, la borró igual que el departamento de propaganda del partido borró a Clementis del balcón en el que Gottwald pronunció su discurso histórico. Mirek es un corrector de la historia igual que lo es el partido comunista, igual que todos los partidos políticos, que todas las naciones, que el hombre. La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad. El futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se reescriben las biografías y la historia. ¿Cuánto tiempo estuvo en aquella estación? ¿Y qué significó aquella parada? No significó nada. La borró inmediatamente de su pensamiento, de modo que ahora mismo ya no sabe nada de la casa blanca con las begonias. Cruza el campo a toda velocidad y no vuelve la vista atrás. El espacio del mundo ha vuelto ha ser un obstáculo que dificulta su actividad.
El libro de la risa y el olvido fue una recomendación de mi amigo Kepa de Orbe, que hace un lustro me descubrió unas cuantas razones (literarias, sobre todo) para ir tirando. En fin, termino con un poemita de Roger Wolfe, titulado Parpadeo, extraído de una antología titulada El invento. Pedro Salinas dice en un poema que no quiere dejar de sentir el dolor de la ausencia de la mujer a la que ama porque eso es lo único que le queda de ella: el dolor. No recuerdo sus palabras exactas. Él lo dice mejor que yo. Eran otros tiempos. Salinas está muerto. La mujer a la que amaba también. Pronto lo estaremos todos. La vida es un mero parpadeo. Abre los ojos y ciérralos. Y me voy a dormir.
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| 2007-03-09 ESPERANDO AL
METRO
Es que hay días en los que se siente uno muy solo.
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| 2007-03-08 MONIGOTE,
SALINGER Y EFECTO
ÓPTICO; CON PRISAS Hoy también he dormido bien. Poco, claro, como siempre, pero bien. He soñado que me crecía un dedo de más en la mano. Como a nadie parecía importarle, a mí tampoco, así que todo correcto. Revisando viejos cd´s he encontrado este despropósito que dibujé, calculo, hace unos diez años. Nada del otro mundo pero ahí queda. Recuerdo que la primera vez que vi un ejemplar de Nueve cuentos de Salinger fue en casa de una exnovia, que se lo había dejado algún imbécil del curro. Yo, por supuesto, dije que ya lo había leído y que era una “mierda para diletantes”... Poco después, ella me dejó; no sé si por ese capullo, o por cualquier otro, pero le pillé una enorme manía este escritor. Supongo que sabes a qué me refiero: si un futbolista se tira a tu novia (mientras está contigo, antes o... después, yo qué sé, me da igual) te cagarás en Dios cada vez que le veas meter un gol, aunque sea de tu equipo, ¿no?... Eeeh... Bueno, no sé si es un buen ejemplo; igual no te gusta el fútbol. Pero a lo que iba, que tiempo después no recuerdo quién me dejó un ejemplar y me lo ventilé del tirón, en un día; digo yo que sería una chica, si no de qué. Luego salí a comprármelo y me lo leí de nuevo, subrayándolo. Después cayeron (los) otros tres de J.D. y, aprovecho para admitirlo, me harté a llorar con Franny y Zooey. Pero (me centro) lo que más me sigue gustando, donde no puedo evitar sonreír: -Y, en Ohio, ¿qué hacías? –preguntó. -¿Yo? Trabajaba en una asquerosa fábrica de aviones. -¿En serio? –dijo Ginnie-. ¿Te gustaba? -“¿Te gustaba?” –remedó él-. Me encantaba. Adoro los aviones. Son tan “ricos”... Ginnie estaba demasiado interesada ahora como para sentirse ofendida. -¿Cuánto tiempo trabajaste? En la fábrica de aviones, quiero decir. -Diablos, no sé. Treinta y siete meses –se puso de pie y se acercó a la ventana. Miró hacia la calle mientras se rascaba la columna vertebral con el pulgar-. Míralos –dijo-. Imbéciles de mierda. -¿Quiénes? –dijo Ginnie. -Yo qué sé. Cualquiera. No espero que lo entiendas. Ah, sí, se me olvidaba: es de Justo antes de la guerra con los esquimales. Venga, a otra cosa. Lo que vemos a continuación es un gif animado, ¿para qué? Tú tranqui, que no hay susto. Es muy sencillo: quédate mirando el punto del centro y, al cabo de un rato, se convertirá en una imagen a todo color. Pero... ¿seguro que está en color? Oh, Dios mío... cómo es posible, por qué... ahhh... no puedo morirme así... Siento no poder decir quién es el autor; no tengo ni idea. Y ya está bien por hoy.
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| 2007-03-07 QUÉ COSAS (DESPERTAR CON
ROGER WOLFE) Esta vida tipo Montañarrusa me tiene sorprendidísimo. No sé qué pasa que aún no le tengo pillado el callo, me pasa como con los euros. Contra todo pronóstico, he dormido cojonudamente; he madrugado... así, por la cara, y me siento de puta madre. Total, que llevo un rato ojeando un librito de Roger Wolfe y, no sé si será que tengo una buena mañana, pero me estoy tirando por el suelo. Hale, voy a poner algo de Oigo girar los motores de la muerte:
(1997) 12. Domingo 23 de marzo. Creo que el de Ramos o alguna historia parecida. Parece ser que están celebrando ahí fuera una misa popular en plena calle, con megafonía y vatiaje brutal incorporados. "Qué ale-grííí-a cuando me dijeeeeee-rooon, vamos a la casa del Señoooooor...", canta el cura con una patética mezcla de emasculación tonal y afonía. Dios mío, y nunca mejor dicho, qué tristeza. Qué jodido y absoluto desastre de mundo y existencia, qué esperpéntica locura, a dónde demonios creemos que vamos a ir a parar. 27. Visto en una camiseta: "Cuanto más viejo soy, mejor era". 67. Casi todas las noches, últimamente, alrededor de las tres de la mañana, me sorprendo derrotado en el sofá, entre mis perros, con los pies descalzos, los ojos cerrados y la cabeza reclinada, repitiéndome: "Esto es absurdo". Y sin embargo, al día siguiente estoy de nuevo en pie, apurando un cigarrillo y el primer café de la mañana, y hasta me siento aquí delante y tecleo estas palabras como si de hecho quizá nada ocurriera; envenenado no ya por la esperanza -no la hay para nadie-, sino por la trampa misma de la vida. Todo esto es una estúpida mentira que no tiene perdón de Dios. 72. Toda esta cuestión de la literatura no es tan diferente de cuando éramos pequeños: por un lado, están los empollones de la clase; por otro, las ovejas negras; y luego están los que ni siquiera comparecen. Yo era de estos últimos entonces y sigo siéndolo ahora. Demasiadas cosas serias que hacer -escribir, por ejemplo- como para andar perdiendo el tiempo con descerebrados de uno u otro bando. 74. El ser humano es un yonqui de su propia pena; si no fuera así, no existiría el arte. Cuando un escritor te empiece a contar y cantar la milonga de sus desdichas, puedes estar seguro de que se encuentra en el séptimo cielo. 97. Todos esos hijos de puta que hablan de la bondad... no sabrían reconocerla ni aunque se levantara de su mullido asiento y les diera por el culo. (1998) 26. Desastre ecológico irreversible en Doñana, por avalancha de fango envenenado con metales pesados. Y la meapilas analfabeta con escabeche de agua bendita en el cerebro que tenemos por ministra de Medio Ambiente nos dice que no pasa nada. Habría que embutirle una lavativa de lodos tóxicos, del tamaño de un camión cisterna, por el culo, hasta que le salieran los chorros por las orejas, a ver si decía lo mismo. Pero no sé qué hago aquí escribiendo esto. Esa gilipollas probablemente sí diría lo mismo. Y a la gente le importaría tanto como ahora: es decir, bien poco. 29. "Porque, como todo el mundo sabe -dice el tipo en televisión-, en Occidente no sabemos respirar. Respiramos pulmonarmente, en lugar de abdominalmente, que es como respiran en Oriente y como de hecho hay que respirar..." Ya. Y pensar, con el culo, supongo. 44. ¿Cómo es posible que un instrumentalista, por bueno que sea, se haga llamar "músico"? ¿Acaso aceptaríamos que un actor se hiciera llamar "cineasta"? 56. Puta mierda y basura y escoria humana de escritores. ¿Escribes? Levanta bien las manos, arrímame tus libros con un pie, con mucho cuidadito y donde yo los pueda ver, y luego te das la vuelta y ahuecas el ala de aquí perdiendo el culo, mamón. Y si me molesto en leer el título en la portada antes de que los garabatos vayan al contenedor más cercano ya te puedes dar con un canto en los dientes. (2001) 4. Jarabe de Palo.- Una turbamulta de estudiantes en la tele, clamando a voz en grito no sé qué basura de nueva ley de reforma universitaria. Nada que una buena somanta de porrazos no arreglara. Si hay algo que sobra es estudiantes.
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2007-03-06 UN MAL DÍA La cuestión es que he vuelto a dormir de puta pena y, claro, así no hay quien se aclare. Estoy (estamos) pasando una temporada algo compleja y, aunque no lo llevo del todo mal, termina afectándome al final del día; un mundo extraño, ya sabes. Y no puedo; no puedo con la incertidumbre; me siento paralizado, imbécil. Y no sé por qué cojones me complico tanto la vida... No sé si te pasará a ti pero hay noches que me quedo aquí, leyendo cosas que he leído mil veces, escribiendo pajas como ésta, perdiendo el tiempo... Cualquier cosa, para no meterme a la cama; para no mirar al techo y preguntarme por qué hostias... La cuestión es que, de un tiempo a esta parte, mi mundo ha dejado de ser el lugar seguro que había conseguido modelar. Y está bien, joder, está de puta madre; ya era hora. Hemos conseguido, por fin, hacerme odiar mi modus vivendi y, poco a poco, voy derribando las barreras que me impiden progresar. No es fácil: ahora sé qué no quiero ser pero no sé cómo... no sé cómo se integra uno en esta jarana. Ay... Trato de serenarme y olvidar los vicios y las lacras; trato de planear una estrategia y... Ahora sólo tengo que esforzarme, creérmelo, encontrar el libro de instrucciones y no dejar que se amargue lo que me queda de existencia. Es fácil, me digo, tengo razones, y me emociono , y supiro, y sonrío. Tengo que seguir sonriendo, tratando de... de... yo qué sé... No sé para qué coño... Ay, Dios... qué estoy escribiendo, qué puta mierda es ésta... joder... Esto es absurdo; a veces pienso que no valgo para nada... ¿Dónde está la fe?, ¿dónde se ha metido?... Van a tener razón mis Fantasmas: sólo soy el bufón de la Corte, el Payaso Maestro, vuestra mascota... Y no pasa nada... Qué coño, incluso me divierte la idea. Pero... no es tan fácil; el problema es... ¿cómo explicarlo? No sé... La cuestión... La cuestión es que últimamente me estáis empezando a hinchar las pelotas. En fin. Mañana será otro día. Y aquí, entre tanta gente, en la ciudad, siente uno que no importa nada a nadie. José María Fonollosa.
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| 2007-03-05 UNA DE PIMPLERAS Duermo poco, mal, tengo mucho trabajo y poco dinero. ¿Significa eso que soy medio bobo? En efecto... Pero hoy estoy muy contento, así que, antes de acostarme (son ya las tres de la mañana), voy a hacer caso al siempre lúcido Sr. Gaztelu-Urrutia ("el primero se merece estar en tu web") y voy a pegar aquí el clásico vídeo que nos recuerda cómo hemos de actuar si (cuando) nos llevan a comisaría tras haber estado celebrando algo de Franco o el día de la ETA.
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La vida es una aplastante derrota tras otra, hasta que acabas deseando que se muera Flanders. Homer Simpson |
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2007-03-03 TRÓPICO DE CÁNCER Debería estar echándome la siesta pero he quedado dentro de un par de horas y estoy tan cansado que temo quedarme dormido hasta sangrar. Así que pongo música (Death in Vegas, que tanto gusta a mi amigo, el Maestro Zubillaga) y paseo un rato (la mirada) por mi biblioteca. Como subrayo los libros, es fácil coger uno al azar y leerse unos párrafos sueltos sin albergar la sensación de estar perdiendo (tanto) el tiempo. Creo que hace años vivía la literatura con mayor intensidad porque cuando veo los signos de exclamación dibujados en los márgenes me doy cuenta de lo imbécil que era (yo) hace no demasiado; de lo grande y maravilloso que parecían el universo y las expectativas; de lo necesario que parecía sufrirlo; peleárselo; catarsis; desamor... Ahora creo que todo el mundo es maricón. Ya no quedo con mis amigos para arreglar nada; no sé dónde están el énfasis, las borracheras y los abrazos. Nos hacemos mayores sin madurar y nadie es divertido. Otra generación perdida.
He llevado a cabo un pacto conmigo mismo: no cambiar ni siquiera una línea de lo que estoy escribiendo. Me trae sin cuidado pulir mis pensamientos o mis actos. A la perfección de Turgeniev añado la de Dostoievski. (¿Puede haber algo más perfecto que El eterno marido?) Por lo tanto, aquí tenemos dos clases de perfección en el mismo tipo de expresión. Sin embargo, encontramos una gracia superior en las cartas de Van Gogh. Es el triunfo del individuo sobre el arte. En estos momentos, lo único que me interesa activamente es transcribir absolutamente todo lo que no se dice en los libros. Creo que nadie aprovecha los elementos que hay en el aire y que dan sentido y rumbo a nuestras vidas. Únicamente los asesinos parecen arrancar de la vida la parte positiva de lo que ponen en ella. Nuestra época pide violencia, pero sólo conseguimos estallidos frustrados. Las revoluciones se truncan antes de llevarse a cabo o, por el contrario, triunfan antes de lo previsto. La pasión se agota con rapidez. El hombre busca la solución en las Ideas, commme d´habitude. Todo lo que se plantea no dura ni veinticuatro horas. Se vive un millón de vidas en el periodo de una generación. Se consigue más en el estudio de la entomología, de la vida en las profundas aguas marinas o de la actividad celular... El teléfono suspende estos pensamientos, que, por otro lado, jamás habría podido completar. Es alguien que viene a alquilar el piso... Según parece, mi vida en Villa Borghese ha llegado a su fin. Bueno, recogeré mi manuscrito y me mudaré. Sucederán cosas en otros lugares. Siempre suceden cosas. Siempre hay dramas donde quiera que vaya. La gente es como los piojos: se introducen bajo tu piel y allí se entierran. Te rascas y rascas hasta que te sale sangre y no consigues despiojarte totalmente. Por doquiera que vaya la gente está destrozando su vida. Todos tienen su tragedia propia. La llevan en sus venas: fatalidad, monotonía, congoja, suicidio. En la atmósfera se percibe la catástrofe, el fracaso, la inutilidad. Rascarse sin parar hasta hacer saltar la piel. Aun así, esto me estimula. Tendría que abatirme o desalentarme, pero, no, gozo con ello. Reclamo más y más desastres, calamidades superlativas, fracasos mayores aún. Pretendo que el mundo entero se resquebraje, que todos se rasquen hasta morir.
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| 2007-03-02 YA ES VIERNES y no me gusta como pinta la mañana; ya sabes, de vez en cuando amaneces en uno de estos... días... en los que te levantas asqueado, no sé, abres la ventana y parece que el demonio te entra hasta la médula; entonces te gustaría tener diez años, despertarte fingiendo estar enfermo para no ir a la ikas y quedarte toda la puta mañana leyendo tebeos en la cama... pero claro, no tienes diez años, tienes treinta. y una elegante cara de gilipollas, un trabajo y/o problemas pendientes. finges bostezar como hacen en las películas y entonces entiendes que sí, que Satanás anda por ahí, metiéndose en la cabeza de la gente, haciendo que el tinglado resulte más complicado de lo que debiera... volviéndolo todo más feo; mas caro; marchitándote las ilusiones... y entonces te preguntas por qué has dejado de fumar. luego te calmas; te das cuenta de que la gente, el mundo, es así; que está bien, que nada es importante... rescatas un monigote que dibujaste hace siglos, escribes estas líneas y tratas de ensayar una sonrisa. y es que... tampoco apetece demasiado quedarse en la cama cuando tienes el colchón hecho una reputa mierda. |
| 2007-03-01 GRAN CÉLINE Leí Viaje al fin de la noche hace unos cinco años y me dejó perplejo: un autor con dos pelotas, escribiendo con las tripas. Así da gusto. Para Lola, venir a verme a aquella especie de prisión era otra aventura. Nosotros dos no llorábamos. No teníamos de dónde sacar lágrimas, nosotros. “¿Es verdad que te has vuelto loco, Ferdinand?”, me preguntó. “¡Sí!”, confesé. “Entonces, ¿te van a curar aquí?” “No se puede curar el miedo, Lola.” “¿Tanto miedo tienes, entonces?” “Tanto y más, Lola, tanto miedo, verdad, que si muero de muerte natural, más adelante, ¡sobre todo no quiero que me incineren! Me gustaría que me dejaran en la tierra, pudriéndome en el cementerio, tranquilo, ahí, listo para revivir tal vez... ¡Nunca se sabe! Mientras que, si me incineran, Lola, compréndelo, todo habría terminado, para siempre... Un esqueleto, pese a todo, se parece un poco a un hombre... Está siempre más listo para revivir que unas cenizas... Con las cenizas, ¡se acabó! ¿Qué te parece?... Conque, la guerra, verdad…” “¡Oh! Pero entonces ¡eres un cobarde de aúpa, Ferdinand! Eres repugnante como una rata...” “Sí, de lo más cobarde, Lola, rechazo la guerra por entero y todo lo que entraña... Yo no la deploro... Ni me resigno... Ni lloriqueo por ella... La rechazo de plano, con todos los hombres que encierra, no quiero tener nada que ver con ellos, con ella. Aunque sean noventa y cinco millones y yo sólo uno, ellos son los que se equivocan, Lola, y yo quien tiene razón, porque yo soy el único que sabe lo que quiere: no quiero morir nunca.” “Pero, ¡no se puede rechazar la guerra, Ferdinand! Los únicos que rechazan la guerra son los locos y los cobardes, cuando su patria está en peligro…” “Entonces, ¡que vivan los locos y los cobardes! O, mejor, ¡que sobrevivan! ¿Recuerdas, por ejemplo, un solo nombre, Lola, de uno de los soldados muertos durante la guerra de los Cien Años?... ¿Has intentado alguna vez conocer uno solo de esos nombres?... No, ¿verdad?... ¿Nunca lo has intentado? Te resultan tan anónimos, indiferentes y más desconocidos que el último átomo de este pisapapeles que tienes delante, que tu caca matinal... ¡Ya ves, pues, que murieron para nada, Lola! ¡Absolutamente para nada, aquellos cretinos! ¡Te lo aseguro! ¡Está demostrado! Lo único que cuenta es la vida. Te apuesto lo que quieras a que dentro de diez mil años esta guerra, por importante que nos parezca ahora, estará por completo olvidada... Una docena apenas de eruditos se pelearán aún, por aquí y por allá, en relación con ella y con las fechas de las principales hecatombes que la ilustraron... Es lo único memorable que los hombres han conseguido encontrar unos en relación con los otros a siglos, años e incluso horas de distancia… No creo en el porvenir, Lola...” Cuando descubrió hasta que punto fanfarroneaba de mi vergonzoso estado, dejé de parecerle digno de la menor lástima... Despreciable me consideró, definitivamente. Decidió dejarme en el acto. Aquello pasaba de castaño obscuro. Cuando la acompañé hasta la puerta de nuestro hospicio aquella noche, no me besó.
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